Friday, 16 June 2017

Pamela a la tarde: 16/06/17






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Pamela a la tarde: 15/06/17





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Pamela a la tarde: 14/06/17





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Pamela a la tarde: 13/06/17

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Pamela a la tarde: 12/06/17





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Infobae.com 10/06/17

Nueva dinámica familiar, análisis de la actualidad del país y violencia de género. Pamela David (38) pasará de un tema a otro con el mismo ritmo del minuto a minuto del rating: sin respiro.


Nació en Córdoba, pero todos la consideran santiagueña porque se mudó a esta provincia del norte argentino en sus primeros meses de vida. La fama llegó de la mano de El Bar, en el 2001, y a partir de ese momento nunca más paró de trabajar. Desfiles, teatro, revistas, Showmatch, panelista, movilera. "Me arremangué y trabajé siempre", confiesa.
Mientras crecía en la profesión, lo mismo pasaba en su vida personal. Fue mamá: en el 2007 nació Felipe (9), de su relación con Bruno Lábaque.  Cuatro años más tarde conoció "al hombre de mi vida": Daniel Vila (64). Hubo amor y romance a full, después llegó Lola (4) y en abril del año pasado -de blanco y en Mendoza- se juraron frente al altar estar juntos para toda la vida. Y formaron una gran familia con los tuyos, los míos y los nuestros. Al clan se sumaron los hijos del empresario mendocino: Agustín (34), Noel (31), Barbarita (28), Magui (23) y María Luisa (14), que vive con ellos en Buenos Aires para estudiar teatro: "Son todos artistas en mi casa. Es muy buena y está perfecto que se prepare, la admiro y el día que tenga la oportunidad va a estar bien armada".
La conductora de Pamela a la tarde es frontal, directa, responde a todo y cuando algo no le gusta, lo deja en claro. ¿Su peor defecto? "Interrumpo". ¿La mejor virtud? "Soy conciliadora". ¿Qué mamá sos? "Culposa". ¿Esposa? "La mejor".
Y cuenta los secretos de su matrimonio con el presidente del Grupo América: "Nacimos el uno para el otro. Cuidamos muchísimo a nuestra familia, es nuestra madriguera. Pero la intimidad de la pareja y lo sexual es clave. No me preguntes cómo sería mi vida sin él porque no la imagino".
Definirse como conductora le cuesta más y no es por falsa humildad: "Estoy en la búsqueda de mi conducción. Fui cambiando. Soy una laburante".
Ser "la dueña", como la llamaron algunos, hizo que tenga que demostrar el doble y no se quejó: "Está bien, son las reglas". Se ganó el lugar y creció en estos años como pocas conductoras en televisión: "Quiero seguir con ese ritmo. Obvio que me comparo con el primer Desayuno Americano del año 2011 y hay cambios muy grandes. Me da orgullo, no ha sido fácil".
Entre los momentos de su carrera que destaca figuran Fuera de Foco: "Me dio mucha escuela, me enseñó un montón salir a la calle. Después, con Animales Sueltos aprendí a panelear, que debe ser la tarea más difícil, porque al conducir vos repartís y tener un buen equipo es el secreto del éxito".
El salto a la conducción llegó con Desayuno… y la búsqueda de su propio tono: "Tenía que gritar para despertar a la gente a la mañana. Era 'buenos días, arriba'. Después, cuando hice El debate de Gran hermano, había un formato, tenía hasta un vocabulario diferente, lo preparé con una coach. Y para Pamela a la tarde hice lo mismo, me junté con ella para encontrar una conducción distinta. Lo estamos logrando".
—¿Cómo está hoy la dinámica familiar? ¿Cómo son los días en la casa David-Vila?
—Vila-David. No es caótica, nos acomodamos bastante porque Lola empezó a crecer de golpe. Tiene 4 y medio ¡pero está tan grande! Ella hace ballet en el colegio, va a las clases de Reina Reech, tiene su día de natación… Me da menos culpa el salir a trabajar.
—¿Cómo son hoy tus mañanas?
—Igual me levanto temprano. Felipe sigue entrando a la misma hora y lo llevo. Vuelvo y me preparo el desayuno, prendo la tele tranquila, porque todos duermen y estoy solita con mi mate, mi desayuno y mis diarios. No tengo ningún apuro. Empecé a hacer una cosa que me encanta y les recomiendo a todos: electrofitness. Voy dos veces por semana y noto el cambio. Voy a cumplir 40 y está todo durito.
—¿Cómo te llevás con la edad?
—Re bien. Tengo 38, digo que voy a cumplir 40 pero porque estoy más cerca de los 40 que de los 30. Me llevo bien porque siento que viví un montón.
—¿Te arrepentís de algo?
—De no filtrar. Está bien decir lo que uno piensa pero a veces, si no suma, ¿para qué? No miento, evito, tal vez me callo. A veces decía cosas sin medir lo que generaba en el otro. Era muy desbocada.
—¿Te costó tomar conciencia del impacto que podían generar tus declaraciones?
—No es que me costaba tomar conciencia sino que me molestaba que manejaran mis tiempos. He dicho barbaridades. Yo me acuerdo que me hacían una nota de cualquier revista y pensaba el título que iba a decir porque quería ser tapa. No me arrepiento de ninguna porque eran otros momentos y yo necesitaba instalarme, estaba todo pensado. Después me pasó que decía algo en un contexto y me lo cortaban. Y yo decía: "Sí, es verdad, lo dije… pero dentro de un contexto".
—¿Qué entrevista soñás hacer?
—A Mirtha, la quiero agarrar. No es fácil, sé que no da muchas notas. Pero a mí me gustaría meterme en su casa. Sería mi sueño. Me imagino que debe tener un megapalacio, es como una reina. Me encantaría abrir un placard o revisarle los cajones de la mesa de luz.
—¿Y de la política?
—Bueno, obviamente al Presidente. Que la última vez que vino a Desayuno… fue cuando estaba en campaña.
—¿Qué le preguntarías?
—Sin ánimo de hacer chicana, qué es lo más difícil que le tocó y qué es lo que cree que le falta.
—¿Macri pensó que iba a ser más fácil?
—Siento que le falta llegar a la gente más pobre. No lo digo como una chicana, no quiero ponerme el cassette de los kirchneristas, pero hay una realidad y la gente más pobre no puede tener fe y esperanza. Hay mucha miseria y falta más. Está bien que están trabajando, yo sé que lo están haciendo y que todo llevará un tiempo, pero hay gente que no sé si pueda esperar ese tiempo.
—¿Qué te duele a vos? Porque muchas veces veo que te emocionás.
—A mí me duelen los jubilados. La mirada del jubilado en la calle, la tristeza que tiene porque no es reconocido, porque ya le pasó la vida, porque no puede defenderse, porque no se siente escuchado. Esas cosas me angustian. La ANSES está haciendo un montón, esa deuda histórica existió y no es campaña, están haciendo. Pero falta más, el jubilado es el gran olvidado.
—A los jubilados se los ha maltratado históricamente.
—Sí. Y si nos metemos en política a mí me parece genial el "bajemos los precios" de Massa y Stolbizer. No me parece que sean tituleros, estamos hablando de los productos de la canasta básica. Se puede hacer. ¿Por qué no lo hacen? ¿Es para no perder esta cosa de "me lo propone otro, lo quiero hacer yo"? ¡Tiren para el mismo lado, que sea de la gente, ya dejen de querer ser dueños del logro! No importa a quién se le ocurrió, fue buena la idea, hacela.
—Vos votaste a Massa. ¿Te gusta cómo está ejerciendo la oposición?
—Sí, me siento muy bien representada.
—Y a Cristina, si la pudieras entrevistar, ¿qué le preguntarías?
—Yo no sé si me gustaría entrevistarla.
—¿Cómo la vas a recordar?
—Como una persona que nos dividió mucho. Ella inventaba títulos tipo: "Les dicen 'cabecitas'" y lo decía ella. A mucha gente logró generarle un cierto odio o resentimiento. Hizo enfrentar a pobres contra pobres. Generó mucho enojo y le quitó a la gente las ganas de crecer. Durante muchos años instalaron la idea de que el que podía cambiar el auto o viajar afuera era antipatria. Instalaron muchas cosas que generaron odio.
Pese a todo, elige la Argentina para desarrollarse y quiere que sus hijos crezcan acá: "Quiero vivir en Argentina y ojalá mis hijos vean los cambios que nosotros no estamos viviendo. Pienso que mis hijos o mis nietos van a vivir un cambio. Parezco muy anti K con lo que estoy diciendo, pero los últimos años retrocedimos más que nunca". Sin embargo, confía en la capacidad de salir adelante, aunque eso no suceda de un día para el otro: "Es importante esta oposición responsable, como la llama Sergio: 'Lo que está bien, acompaño; lo que no está bien no lo voy a acompañar'. Con las cosas que están bien que se den la mano y vayan todos para adelante".
—¿Qué opinión tenés del movimiento Ni una menos?
—A mí me asusta y tengo que tener cuidado con lo que te voy a decir. Conozco mucho a Alejandra Stamateas, que tiene charlas para mujeres que sufren violencia de género, y me cuenta que después de cada marcha esas mujeres vuelven más violentadas de sus casas. Con esto no quiero decir que se tengan que callar, quiero tener cuidado con el mensaje. Al final no sé si suma o no. A lo mejor, la cantidad de mujeres siempre existió y no se animaban a denunciar y por eso ahora hay más denuncias. Me asusta nuestro país, no hay otros países con estos índices. También es nuestra responsabilidad como madres no criar hombres machistas.
—Qué les transmitimos, qué nos transmite la publicidad todo el tiempo. Es un todo.
—Pero cambiamos para bien. Yo hacía La peluquería de los Mateos y no me sentía un objeto. Y hoy digo "no", con otra conciencia, con otra cabeza, que tiene que ver con este movimiento porque yo nunca me sentí un objeto, ni cuando hacía Playboy. Todo lo disfruté, lo decidí, y en su momento era joven, me sirvió un montón en mis comienzos y voy a estar siempre agradecida. Vos me preguntás: "¿Lo harías otra vez?". "Sí, lo volvería a hacer, no me arrepiento de nada".
—¿Qué es lo que más te enamora de tu marido?
—Todo me enamora. Antes yo me retobaba, él me quería ayudar, acompañar, aconsejar y no me gustaba. Hoy sí, descanso y le agradezco. Es mi referente.
—¿Trabajan a la par?
—No, él trabaja mucho más… ni hablar.
—¿Vos opinás de la programación de América?
—No, empezamos a evitar hablar de trabajo.
—¿Pero si ves algo que no te gusta en la programación, te lo callás?
—A mí me encanta la programación y si hay algo, lo puedo decir pero con sutileza. Sobre todo porque es trabajo y hay gente que lo está haciendo y que da lo mejor.
—¿Quién es el mejor conductor de la televisión?
—Santiago del Moro, me encanta. Soy su fan. Es contundente, transmite, lo quiero, es buena gente, tiene valores.
—¿Y sacándote a vos, en el universo femenino, la mejor conductora?
—Mirtha Legrand.
—¿Es el mejor momento de tu vida?

—Siempre sueño que son los mejores momentos. Me da miedo… cuando estás tan bien, decís: "Ay, Dios, no me toques nada". Y hace años que me viene pasando. La salud de todos nosotros en primer lugar. Dios es muy generoso conmigo.
Por Tatiana Schapiro
www.infobae.com
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Pamela a la tarde: 9/06/17




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Pamela a la tarde: 8/06/17




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Pamela Desde Nueva York: Pamela a la tarde 7/06/17


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Pamela Desde Nueva York: Pamela a la tarde 6/06/17


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Pamela y Daniel en la gala de la American Society - NY - 6/06/17




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Sunday, 4 June 2017

Gente - Junio de 2017

“Con  Daniel  nunca  nos  vamos  a  dormir  peleados”

La conductora recibió a GENTE en su departamento de Palermo y habló de todo. La familia ensamblada, los prejuicios por ser “la esposa de”, sus consejos para vivir en pareja, su condición de mamá estricta y la clave de “tener los pies sobre la tierra” para volcarse a las notas sociales.






Todo es movimiento en el pent-house de Pamela David (38) y Daniel Vila (63) en Palermo. Mientras la conductora repasa la rutina de su programa, Felipe Lábaque – su hijo mayor– le acerca un boletín para firmar. En eso, Lola Vila –la menor del clan– le pregunta “¿cómo me queda?” y se pasea por el living con los labios pintados de rojo furioso. Todo ocurre justo antes de que la cocinera anuncie que el almuerzo está listo. Y de que María Luisa Vila (11) –hija de Daniel– se despida con un beso cariñoso y vuelva al colegio. Entonces, GENTE es testigo de un mediodía cualquiera en el hogar del presidente del Grupo América y la conductora de Pamela a la tarde.
–Son una gran familia ensamblada.
–Sí. Luchi vive con nosotros. Nos hace mucho bien a todos. Es la que protege a Felipe cuando se manda alguna macana. Se complotan, ¡porque Lola es tremenda! Además del cole, Luchi estudia teatro con Nora Moseinco y baile con Flavio Mendoza. Quiere ser artista. Se prepara de manera muy profesional.
–¿Te cambió la rutina por conducir un programa a la tarde, después de tantos años a la mañana?
–Es mucho mejor. Igual me levanto temprano, porque Feli entra al colegio a las ocho menos cuarto. Lo llevo y vuelvo a desayunar tranquila, mientras me informo, hasta que se despierte Lola. Después la llevo al colegio y de ahí corro al canal. Vuelvo a las cinco y media, justo cuando los chicos empiezan a llegar. De todas maneras, tienen actividades entre semana. Felipe juega al fútbol. Lola hace natación y baile con Reina Reech.
–Te escuché decir que sos estricta como mamá.
–Sí. Y no me molesta la palabra. Igual, soy culposa. Pongo límites y me quedo con un sabor amargo. Pero sé que así les hago bien a mis hijos. Tengo muchas anécdotas sobre su crianza... A veces, Felipe me pide que no cuente tanto (risas). A la noche comemos todos juntos. Ocho y media nos sentamos, se revisan las carpetas y cenamos. Cuando yo hacía Gran Hermano sí que fue un sacudón, porque no podía estar.
–¿Daniel también suele estar a la hora de la cena?
–Sí. Aunque en la mesa se mira Polémica en el bar e Intratables. ¡No se puede apagar el televisor! Lo ponemos bajito y espiamos el graf. Pero él tiene un oído con los chicos y otro en la tele. ¡Un gran entrenamiento!
–¿Cómo te mantenés tan bien físicamente?
–¡Estoy a full! Voy semanalmente a la clínica del doctor Rubén Mühlberger. Me hacen desde láser a pelling y me indican la dieta. Además, dos veces por semana hago electro-fitness (ejercicio con un electro-estimulador) Wiemspro. ¡Me da muy buenos resultados!
CON LOS PIES SOBRE LA TIERRA. El 2016 fue clave para Pamela. En abril se casó con Vila en la finca mendocina, después de seis años en pareja. Sin embargo, este 2017 tampoco se queda atrás. Después de siete años de Desayuno americano, debutó con Pamela a la tarde “en el canal donde todos quieren estar”.
–¿Cuál es el desafío de hacer tu propio programa?
–Quería algo distinto. El de la mañana pasaba por la primicia. A la tarde, en cambio, profundizamos. Además, es muy federal. Y la gente se está enganchando. Tenemos, por ejemplo, una sección con un taxista que sale por la ciudad y escucha a la gente, que se despacha con su realidad.
–Más política y cuestiones sociales...
–Sí, me gusta transmitir lo que les pasa a las personas. Me tocó hacer una nota en la Fundación Manantiales con adictos en recuperación. Trabajamos mucho para concientizar y ofrecer un servicio. Me gustan las notas sociales. Claro que también tenemos algo de escándalo y espectáculo, porque al público le atrae.
–¿Te haberte criado en Santiago del Estero?
–Es clave tener los pies sobre la tierra. Cada día, cuando me levanto, agradezco que puedo desayunar. No todo el mundo tiene la posibilidad... Soy muy creyente y me siento bendecida.
–¿Habrías estudiado algo vinculado a lo social antes de ser modelo?
–Me hubiera gustado estudiar Psicología... Y me apasiona el Derecho. Mi hermana es abogada. Pero es una carrera muy larga. Sí me vendría bárbaro para ganar las cuestiones polémicas, porque soy muy discutidora.
–Después de siete años con Vila, ¿tenés tips de pareja?
–Sí... Y ojalá les sirvan a muchos matrimonios. Daniel me va a matar, pero creo que la mujer es más madura que el hombre. Yo soy la componedora. Los dos tenemos carácter muy fuerte. Así de intenso es el amor... ¡así son las discusiones! Somos muy pasionales. Entonces, me sirve recordar los momentos lindos que vivimos juntos. Y me hago una lista mental de las virtudes de mi marido para que me baje el enojo. Además, entre nosotros hay diálogo. ¡Cuando lo conocí, Daniel no hablaba!
–¿Y? ¿Lo lograste?
–Totalmente. Si te quedás con una idea, se hace una bola gigante. Por eso nunca nos vamos a dormir peleados. A veces no es el momento de hablar, y hay que buscarlo. Por ahí nos ponemos espalda con espalda, pero ninguno de los dos pasa la noche en un sillón.
–¿Nunca a lo Fantino, que contó que una vez se fue a dormir al auto?
–La vida es corta. Valoramos los momentos. Creemos que podés comprar lo que quieras, menos el tiempo. Una noche perdida sin pasarla juntos, es un montón.
–¿Seguís sufriendo el prejuicio de ser “la esposa de”?
–Antes me dolía mucho. Laburé toda mi vida. Me parecía una guachada. Era como si no tuviera méritos propios. Hoy, con el paso del tiempo y la aceptación del público, está todo dicho. Igual, cada tanto, si digo algo de política que molesta, me tiran con esa chicana: “Si es la mujer de…”. Hoy me quedo con el amor de la gente. 

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Wednesday, 31 May 2017

La Noche de los grandes de Fundamind - 30/05/17



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El almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción - Alvear Palace - 30/05/17

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